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Habrá advertido el lector que en estos atentados no ha habido terroristas suicidas, pese al interés de la Cadena Ser y de Iñaqui Gabilondo, quien posteriormente ha negado que el mismo diese la noticia. Para su desgracia tengo la cinta grabada de tal afirmación.
- Leganés y sus suicidados, es un escenario preparado. Porque para hacer que, tratándose de un atentado terrorista de origen islámico, no difiriese mucho del resto de los atentados cometidos por los que odian al mundo occidental, se necesitaban terroristas muertos. Escribir esto es duro, pero es una realidad incuestionable. En Madrid no ha habido terroristas con los correajes de explosivos atados a modo de cinturón. Posiblemente una de las páginas más negras, después de matar a casi 200 personas y herir a 1.700, sea que, en un piso en Leganés se ¿suicidaron?, ¿los suicidaron?, siete personas de origen árabe.
El análisis de los hechos es aterrador. En un país democrático esto no hubiera sucedido. Resulta que nos quieren vender la versión de que unos terroristas suicidas se reúnen en un piso en Leganés. Y hay que preguntarse ¿para qué?. Al verse rodeados por la policía, (sin poder establecerse la hora, pues hay dos horas distintas aportadas por policías). Y tras un tiroteo, del cual apenas se recogen media docena de casquillos, estos terroristas se sientan pacientemente hasta que la policía desaloja el edificio donde está el piso que habitan los ¿suicidados? y los edificios colindantes. He creído siempre, que un terrorista trata de hacer el mayor daño posible, y por ello hay que preguntar por qué esperaron a que la policía entrarse cuando ya se sabían descubiertos.
Para guinda, en la casa no aparecen huellas de ninguna persona (y hubo siete dentro), pero si, ¡oh cielos! en algún libro.
Este piso ya había sido usado por la policía para detener a una banda de colombianos.
Otra evidencia aterradora es que, según es costumbre, todos los terroristas árabes graban una cinta, o al menos llaman a casa para despedirse y encomendarse a Alá. Aquí solo de despiden por teléfono, pero ¡ todas las llamadas se hacen desde el mismo teléfono móvil, cambiando, en cada llamada, la tarjeta introducida dentro del teléfono? Es decir, siete veces se apaga el teléfono, se abre, se saca la batería, se cambia la tarjeta usada por otra distinta, se monta la batería se cierra la carcasa, se enciende el teléfono y se llama. Increíble.
Antes de comenzar el juicio en la Audiencia Nacional y ante las dudas que tenían los jueces, se ordenó la práctica de una prueba con los restos de los focos de las explosiones para determinar qué explosivo fue el usado. Sí, es verdad. No es ninguna broma. Concluido el sumario, y decretada la apertura del juicio oral resulta que hay dudas sobre el explosivo utilizado, ¿…?. Sí, lo lamento, es otra cosa increíble.
Es relativamente reciente la publicación en El Mundo, del video grabado sobre la práctica de dicha prueba: No es Goma 2 ECO. El escándalo es monumental, pero nada ha pasado.
Y ahora se está tramitando la querella que la Asociación de Víctimas del 11 d M., que preside Ángeles Domínguez, ha interpuesto contra Sánchez Manzano por destrucción de pruebas.
¿Para qué seguir? Con una instrucción tan lamentable el Tribunal solo tenía dos finales, la devolución al Juzgado de Instrucción, o celebrar el juicio que ha dado una sentencia vomitiva.
- No señala los autores intelectuales. Deben estar en la más absoluta libertad.
- Solo hay un condenado como autor, por ser reconocido por dos inmigrantes residentes que consiguieron la residencia tras su declaración. Molestará o no, pero es la realidad.
- No se investigan las múltiples contradicciones en que incurrieron muchos de los declarantes.
El análisis de este escandaloso proceso da para escribir una biblioteca entera. Pero solo he perseguido argumentar que la versión oficial es rotundamente falsa.
Tengo la esperanza de que algún día todo se sepa. Ya los culpables de los delitos no podrán ser juzgados porque sus crímenes habrán prescrito, es la ¿esencia de la democracia que tenemos en España?, y los que se aprovecharon políticamente de la muerte de 192 personas, estarán libres de cualquier reproche, salvo ese sentimiento tan inseparable de la vida que todos tenemos y sentimos.
Es simplemente la más cruda realidad. España dista mucho de ser un auténtico país con una democracia fuerte.
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